El diagnóstico de la uretritis implica la exploración física del paciente (abdomen vejiga, escroto y pene en los hombres; y examen pélvico y abdominal en las mujeres), junto a una analítica de sangre y un cultivo, así como una cistoscopía y en caso necesario una ecografía pélvica en las mujeres.
Obviamente, el principal objetivo del tratamiento es la eliminación del agente patógeno que ha causado la infección y evitar su diseminación a otras partes del sistema urinario, además de reducir la sintomatología. Por ello se utilizarán antibióticos y antiinflamatorios no esteroideos si la uretritis es de origen bacteriano o antivirales si es vírica. También es importante que la pareja reciba el mismo tratamiento para evitar contraerla y que se practique la abstinencia sexual o se utilice preservativo en tanto que la infección no haya desaparecido.
Las principales causas de la uretritis son las infecciones bacterianas, especialmente la infección por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, que causa la gonorrea. Otras bacterias que pueden causar uretritis incluyen Chlamydia trachomatis y Mycoplasma genitalium.
Los síntomas de la uretritis pueden incluir:
- Dolor o ardor al orinar
- Necesidad frecuente de orinar
- Secreción anormal de líquido por la uretra
- Dolor en la zona genital
- Picazón en la uretra o en los genitales
Es importante buscar atención médica si se experimentan estos síntomas para obtener un diagnóstico y un tratamiento adecuados. El médico puede realizar pruebas para determinar la causa de la uretritis y prescribir medicamentos para tratar la infección.
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